Cómo usar un asa de garrafa de agua como asa para llevar bolsas de la compra

Ayer, volviendo de la compra con bolsas bien cargadas, con las asas clavadas en las manos y teniendo que descansar cada cierto tiempo para aliviar el daño que me estaban haciendo las puñeteras bolsas, pensé qué podría hacer para solucionarlo, para que ir a la compra no suponga acabar con las manos marcadas y doloridas (sí, ya sé que la solución más sencilla es ir más veces y cargar menos cada vez, pero no siempre tienes el tiempo necesario).

Como siempre, he buscado soluciones con materiales que tenga a mano, que es lo más barato. Me he fijado en algo que ya lleva asas: las garrafas de agua que compro (el agua de Valencia es una porquería, pero ese es otro tema). A pesar de que tengo otras garrafas con asas (p.ej., de aceite), he elegido la de FontVella porque el asa es especialmente cómoda y suave. Por cierto, puedes pulsar sobre las imágenes si quieres verlas más grandes.


Lo que hay que hacer es sacar el asa de la botella. Una forma fácil sería cortar, con un cutex o un cuchillo afilado, el cuello de la botella justo por debajo del asa, pero necesito la botella para poner aceite usado. Lo primero, quitar el tapón, que molestaría después para sacar el asa.




He utilizado la punta de un cuchillo para sacar, una por una, las pestañas que mantienen el asa en su sitio, mientras presionas el asa hacia arriba, impidiendo así que las pestañas vuelvan a su sitio



Vas sacando todas las pestañas hasta que queden todas libres, y ya puedes sacar el asa.


He probado a dejar las pestañas, pensando en que ayudarían a evitar que las asas de la bolsa de plástico se escurriese y se saliera del sitio, pero he comprobado que son más una molestia que otra cosa, así que las he quitado. Lo primero, doblarlas varias veces arriba y abajo, para reblandecer la unión y que sea más fácil cortarla.



Después, con un cuchillo, cortar una por una, y repasar con el cuchillo para limpiar cualquier rebaba que haya podido quedar.


Para las pruebas de carga he utilizado una bolsa de naranjas de unos 3 ó 4 Kg.


Se introducen las dos asas de la bolsa por el círculo del asa de botella y se doblan hacia el asidero, pasándolas por encima del semicírculo.


Una vez que levantas la bolsa (o bolsas, me imagino que se pueden poner más de una, aunque no lo he probado), el propio peso de la bolsa impide las asas se salgan del sitio.


Como punto extra, al contrario que cuando está en la garrafa, donde se retuerce hacia arriba, lo que pone más estrés al material, mientras llevas las bolsas el asa de la garrafa se mantiene toda en un mismo plano, lo que hace más difícil que se rompa.

Otra ventaja es que no es un artilugio muy grande, cabe fácilmente en un bolsillo o bolso, y puedes llevar un par, uno para cada mano.

Bueno, espero que encontréis útil esta pequeña idea.